Comprando magia

Hoy vamos de tiendas. De tiendas que, aparte de los productos que vendan, regalan magia. Da igual si es un abanico, un cuadro o un libro. Entras en sus recintos y sueñas…

Paseando por la calle Almirante, dos zapaterías me llaman siempre la atención, por sus originales diseños. «defloresyfloreros», con sus maravillosas bailarinas, zapatos y botines, de coloridos y atractivisimos diseños.

«Just-ENE», enfocada al zapato de fiesta, sorprende siempre por sus magnéticos escaparates. “Show must go on” es el lema de la casa. Como fondo, los espectaculares zapatos, de manufactura artesana y ediciones limitadas.

Cuando los negocios antiguos desaparecen siempre es triste. Pero en este caso, la llegada de un negocio como «Taschen», editorial fundada en Alemania en 1980, devuelve la vida a este lugar de toda la vida.

Taschen es el templo de los libros bellos. Un recorrido por sus estanterías, dedicadas desde hace 40 años a la difusión de los libros de arte y antropología, pone al alcance de nuestras manos bellezas por unos precios muy adecuados.

Libros maravillosamente editados, «libros joya» en realidad, como las series de pintores en las que se puede observar toda su obra… algún día, alguno de ellos presidirá mi estantería…

Como celebración de su 40 aniversario, la librería ofrece una edición especial, a 20 euros, que realmente es una tentación en la que merece la pena caer.

Taschen también cuenta con libros de altísimo valor, como el que preside el escaparate, de Hockney, cuyo coste es de 2.500 euros.

Otro lugar de belleza es «Olivier Bernoux», una tienda recientemente inaugurada que nos ofrece maravillosos artículos, como abanicos, bolsos y diversos complementos.

En un espacio moderno que respeta los elementos antiguos, con una iluminación acertadísima, pueden encontrarse los diseños de este francés que crea a mano abanicos que acaban en manos de Rossy de Palma o Rosalía.

Tan bellas como el espacio son las piezas, elaboradas en sedas, plumas, marquetería o cristales Swaroski, que han entusiasmado al mismísimo Jean Paul Gautier.

Un buen complemento a veces es más que un buen traje… para lucir…

No podíamos dejar de incluir una galería de arte «Yellow Corner», donde sin duda encontraremos bellezas, fotografía artística en ediciones limitadas.

En marcha desde el año 2012, la galería está especializada en copias de fotografías de artistas ya reconocidos, en un intento de acercar al gran público obras de gran valor a precios accesibles.

En esta ocasión, el escaparate me atrapa especialmente…. volver a La Habana siempre es un placer, aunque sea velada…

CONTINUARÁ…

DÓNDE:

defloresyfloreros

C/ Almirante 16

Just-ENE

C/ Almirante 18

TASCHEN Store Madrid

C/ del Barquillo 30

Olivier Bernoux

C/ Fernando VI 2

YellowKorner

C/ Hermosilla 20

C/ Bailén 2

Expresionismo alemán

Hoy vamos a disfrutar de una exposición que nos va a llenar de color.

La muestra es la avanzadilla de la celebración del centenario del nacimiento del barón Thyssen en el 2021, y en cuya colección encontramos los ejemplos más interesantes del movimiento expresionista alemán.

A raíz de la compra de la acuarela de Nolde «Joven pareja», el barón cambia el rumbo de la colección, en la que su padre había reunido grandes obras de los antiguos maestros y comienza a atesorar obras de los movimientos artísticos del siglo XX, especialmente del expresionista.

El movimiento expresionista nace como paradigma de la libertad creativa, en torno a talleres como Die Brucke, donde nace un nuevo concepto de vida en libertad, reivindicando una vida anterior, sin adulterar, con una notoria distorsión de la forma y un aprovechamiento del color. Imagen clave de este taller será «Franzi ante una silla tallada» de Kirchner, donde ya observamos el característico influjo del movimiento fauvista.

El uso de la imagen distorsionada será una característica del movimiento, así como el uso de espacios tradicionales y recuperación de técnicas antiguas de grabado, como en «Cocina alpina» de Kirchner.

Como referentes se tomaron artistas como Gauguin y Van Gogh, antinaturalistas, adquiriendo una tendencia importante a las pinceladas turbulentasy el colorido impactante de Van Gogh y a la inclinación primitiva y pastoral de Gauguin (como se ve en su «Idas y Venidas»).

El expresionismo aspira a despertar emociones en el espectador más allá del impresionismo, más alla de las sensaciones. Manifiestos y galerías como Der Sturm se encargan de fomentar el conocimiento del movimiento, a través del Salón de Otoño Alemán, ambiciosa exposición de arte moderno internacional.(«Grupo de casas en primavera», de Johannes Itten).

El arte expresionista fue catalogado por los seguidores de Hitler como degenerado, apartado incluso de ferias y galerías, dispersado e incluso destruido. Ésta quizá fue la razón principal del deseo de coleccionar sus obras por parte del barón Thyssen, pues su padre había sido sospechoso de simpatizar con el nacionalsocialismo. En «Calle con buscona» de Kirchner se ve un ejemplo de ese «desprecio por la feminidad alemana».

Kandinsky, en su «La Ludwigskirche en Munich se deja ver como la imagen de la expansión que tuvo el movimiento expresionista alemán, surgido del ambiente un tanto convulso de entreguerras.

Influencia inequívoca de Van Gogh, Nolen pinta sus «Girasoles resplandecientes» en el momento de ser declarado “artista degenerado”.

En el expresionismo alemán aparece siempre una connotación oscura, cierto aire sombrío. En esta obra, «Retrato de Matilde von Kaulbach», primera mujer del artista, Beckman crea una obra incisiva, de gruesos perfiles negros en la línea de Matisse, señalando, con esa franja lateral negra, la ambigüedad oscura del momento. Bien puede ser ésta la imagen final y resumen de la exposición.

DÓNDE:

Museo Thyssen Bornemisza

Paseo del Prado 8

Madrid

Hasta el 14 de Marzo de 2021

Para la lectura siempre hay tiempo

Una de las actividades que hoy día llenan una mayor cantidad de nuestro tiempo es la lectura. Y como homenaje a las librerías, comparto hoy obras que he tenido el placer de leer gracias a esos personajes tan importantes que son hoy día nuestros libreros.

Sonia Fides es una escritora valiente. Como valiente es ésta su última novela «Los tigres no pueden esperar eternamente», con esa bellísima portada, característica de su editorial Tres Hermanas. Sonia nos lleva de la mano por historias que se suceden como muñecas matrioskas, con un lenguaje lleno de aristas que a la vez fluye de manera magistral para vencer un pasado que vuelve de manera recurrente.

«Paseando con hombres» de Ann Beattie nos acerca a la admiración como base del amor. La historia nos acerca, con un lenguaje con un punto irónico que lo hace muy atractivo, los distintos aspectos de un amor joven junto a su otoñal pareja. Quizá no es una lectura fácil, pero es una lectura diferente.

Y aunque no suelo leer poesía, hoy voy a incluir dos propuestas por lo diferentes y evocadoras. «Poesía para los que leen prosa» es, precisamente eso. Una recopilación de poemas evocadores, de la mano de Miguel Munárriz, quien, con sus comentarios, ha hecho que lea despacio, disfrutando de la comprensión de los poemas tanto como de su musicalidad. Altamente recomendable para los que quieran acercarse a la poesía…

Y entonces llegó el maestro Palomas para hacerme ver que su poseía hace sentir tanto como su prosa, y que la corriente de aire fresco que es su pluma hace volar y gozar. Lectura para tarde o noche de ensoñación.

Luis Quiñones, en su «Crónica del último invierno» nos devuelve a nuestros días de adolescencia, a aquellos momentos de barrio, de tiempo convulso, de ajuste. Mezcla de thriller y descripción perfecta de ambientes y lugares, resucita a aquellos que nunca fueron protagonistas de la historia.

LEAMOS, y compremos en las librerías, nuestros hogares de cultura…

Lujo en las alturas

Vamos hoy a hacer una visita a un emblemático edificio de Madrid que se ha convertido en exponente del lujo.

Se trata del edificio ubicado en la madrileña calle Alcalá número 14, en realidad una rehabilitación de varios edificios, dos de ellos construídos en el siglo XIX.

La remodelación ha respetado todos los elementos de interés histórico/artistico, como fachadas, cerrajerías y distintos elementos en el interior.

El proyecto incluye varios elementos: un hotel de lujo (Four Seasons), una galería comercial (que se abrirá al año que viene), viviendas de alto standing y parking subterráneo.

Destaca la ornamentación exterior del edificio, que conserva paneles de estilo modernista y espectaculares puertas y rejas.

La imponente mole del edificio, de perfil en forma de plancha, al estilo del Flatiron neoyorquino, anula a veces el preciosismo de su decoración, como las cabezas de elefante que hacen de ménsulas.

La entrada al hotel Four Seasons tiene ese encanto especial de los grandes hoteles europeos, con una marquesina de hierro moderna, buscando ese aire retro.

En el lobby se ha conservado (lo cual se agradece bastante) lo que sin duda era lo más llamativo del edificio. Yo, que lo conocí en mi época de niñez (los Reyes Magos llegaban hasta allí para entregarnos los regalos a los hijos de los empleados de lo que entonces era Banesto) pude reconocer perfectamente el lucernario de cristal.

Lo que entonces era el patio de operaciones del banco se ha mantenido: las columnas de mármol, las balaustradas y la escalera central.

Los espacios más clásicos se han hermanado con la luz de los más modernos, creando.una atmósfera acogedora.

Quizá la joya de la corona sea el concepto de ático que ha creado el estudio de arquitectura, creando un ambiente natural en el centro de Madrid que ofrece al visitante una fantástica visión de Madrid.

Se trata del restaurante Dani, en la séptima planta del edificio, que, de la mano del chef tres veces estrella Michelín Dani García, de reconocido prestigio por sus restaurantes «Lobito de Mar» o «BiBo», en Madrid y Marbella, nos ofrece sus platos más característicos.

Con una decoración alegre, el espacio se divide en una zona exterior, con vistas de infarto, y una interior, presidida por una amplia barra.

Comenzamos nuestro particular homenaje con unas ostras (la ocasión lo merece), a la altura del lugar.

Seguimos con un plato muy característico de la carta de Dani García, su famosa «tortilla», desestructurada, con verdura, queso blue y cebolla caramelizada, realmente exquisita.

Optamos después por unos calamares al estilo andaluz, con almendras, albahaca frita y ese punto de chile tan esprcial y esa fritura que tanto nos gusta en su «Lobito de mar».

Como opción final, un tartar de vieiras con emulsión de jamón y aceite de albahaca.

De postre, una delicia: flan de albahaca, con cremoso de caramelo quemado, piñones y helado de pera. Gozar y después morir…

Aún nos queda un placer por disfrutar: las vistas. Por un lado, las cuádrigas que coronan el edificio del Banco de Bilbao, obra de Higinio Basterra.

Por otro, la plaza de Canalejas (de la que toma su nombre el proyecto actual de los edificios), destacando dos de las más emblemáticas construcciones de Madrid: la Casa de Allende y el edificio Meneses.

Del otro lado, la calle Alcalá hasta la Puerta del Sol y el magnífico edificio del Casino de Madrid.

Desde todos los rincones del establecimiento la visión es espectacular.

Como colofón, la torre central, bellísima construcción sobre lo que fue el despacho del presidente del banco, rodeada de una galería de cerrajería espectacular.

¡¡¡No os lo perdáis!!!

DÓNDE:

Hotel Four Seasons

Calle de Sevilla 3

Dani Brasserie

Calle de Sevilla 3

Anchura de color

Nos dirigimos hoy a visitar la exposición de la obra de un artista muy original: Fernando Botero.

La muestra, que se ha ubicado en el edificio del Ayuntamiento de Madrid, ofrece 67 obras excepcionales, todas de gran formato, procedentes de colecciones particulares y elegidas por el propio artista.

La exposición se ha dividido en siete secciones, cada uno de los cuales corresponde a uno de los temas característicos del pintor/escultor y que tienen mucho que ver con el estudio de temas clásicos.

El punto de partida de la producción artística de Botero surge de sus raíces, Medellín, y de su infancia y adolescencia allí. Eso y su especial punto de vista estético se observan claramente en la primera parte de la exposición, que es el núcleo fundamental de su obra.

En la segunda parte, «Versiones» Botero nos presenta una serie de obras basadas en obras importantes de la historia del arte mundial.

Su particular interpretación de la obra de Las Meninas de Velázquez o los retratos renacentistas de Piero della Francesca es una de las más interesantes aportaciones del artista. Los personajes son perfectamente reconocibles, y demuestran su devoción por las grandes obras del pasado.

Una tercera parte de la exposición recoge las obras de «naturalezas muertas», enlazadas con su estancia en México y que resultan especialmente atractivas por su textura y color.

Tanto las frutas, de aspecto jugoso, como las flores, están en la línea de la tradición pictórica holandesa del siglo XVII, traduciéndose a su personal estilo y añadiendo elementos iconográficos de la cultura latinoamericana, mostrando, una vez más, su búsqueda de la belleza y del placer que siempre le caracterizó.

El siguiente apartado de la muestra se refiere al mundo religioso; en este caso el artista no pretende tener un motivo didáctico, sino mostrar la plasticidad de ropajes, así como el boato característico de la iglesia latina.

Interesante es la forma en que están colocadas las obras, en unas salas con aspecto industrial que me parecen muy adecuadas para la exposición de las obras de Botero.

Otro mundo presente en la obra del artista colombiano es el del circo. Después de un viaje a México, se pone en contacto con un circo popular y su universo le atrapa.

Es curioso el contraste que se produce entre la expresión nostálgica de los personajes con el brillante colorido del espectáculo circense.

Desde los ochenta, Botero se siente atraído por el mundo taurino, acudiendo incluso a una academia. Presenta en sus obras todos los lances de la fiesta, resaltando todas las posibilidades cromáticas que ofrecía.

Todos los personajes que intervienen en la faena los recoge Botero en estas obras.

Una bonita muestra que nos acerca al mundo particular y colorista del artista colombiano, de renombre internacional y originalidad indiscutible.

Aprovechamos la visita a la exposición para pasear por el edificio Centro, exponente fundamental de la arquitectura de Antonio Palacios, construido a principios del siglo XX como Palacio de Telecomunicaciones.

Los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi ganaron el concurso convocado con una propuesta que aunaba el estilo tradicional con la modernidad, añadiendo los nuevos elementos que facilitaban los usos para los que se creaba.

El edificio se ubicó en terrenos del antiguo jardín del Palacio del Buen Retiro, y para su construcción se utilizaron materiales como piedra de Novelda, hierro y cristal, convirtiéndose en paradigma de la modernidad arquitectónica.

El interior ofrece la idea de «arte total», en el que todos los elementos conforman un conjunto artístico unitario, aunando belleza con uso.

Destaca especialmente el lucernario, una gran bóveda acristalada espectacular de quinientas toneladas de peso y que se levanta sobre las diversas plantas del edificio.

Sin embargo, lo más llamativo del edificio es sin duda su terraza superior, tanto por la belleza de los pináculos que la coronan como por las vistas que ofrece, en 360 grados, de todo Madrid.

Una visita imprescindible, con o sin exposición…

DÓNDE:

Botero: 60 años de pintura

CentroCentro

Plaza de Cibeles 1

Hasta el 7 de Febrero de 2021

Palacio de Telecomunicaciones

Plaza de Cibeles 1

¿Comemos?

Nuestra visita de hoy nos lleva a degustar uno de los platos que más nos gustan, y por el que este restaurante que hoy nos ocupa se ha hecho famoso: la alcachofa.

Preparada de muy diversas formas, con la característica forma de flor que da nombre al local, la variedad Blanca de Tudela, laminada preparada, destaca tanto su sabor como sus sanas propiedades, lo que hace de este plato un imprescindible. Probamos sus tres preparaciones: con anchos de Santoña, con boletus y tartar de piquillo y con jamón y salmorejo. Una auténtica explosión de sabores…

Acompañamos el primer plato con unas croquetas Pata Negra, de jamón ibérico y queso parmesano, con una cremosidad que permanece durante rato en el recuerdo…

De segundo, optamos por un lomo de bacalao con tomate concassé casero y crujiente de piquillo… de llorar…

De postre, una deliciosa tarta de galleta y chocolate negro con helado de chocolate blanco… culminar el muestrario de sabores es fácil con esta opción.

Después de tan grata experiencia, una larga sobremesa se hace posible gracias a la amabilidad y simpatía del barman, con cuya complicidad disfrutamos de unas bien preparadas copas… ¡¡volveremos sin duda!!

El espacio destaca por su decoración mezcla de oriental y caribeño dando importancia a la luz y el verdor, lo que proporciona un espacio agradable que acompaña al concepto saludable del restaurante.

El local cuenta, además del salón principal, con un espacio acristalado, con sillas y mesas de bambú donde en verano es posible comer al pleno aire libre como si de un jardín tropical se tratase. Altamente recomendable.

Nuestra segunda opción es un lugar muy original, que ofrece un viaje de tierras cántabras al interior de la India.

El espacio ya se nos ofrece llamativo a la vista, con una decoración elegante y original que aúna aspectos de ambos espacios geográficos.

El manejo de la luz en los espacios le da al local una calidez realmente sorprendente. Perteneciente a la misma cadena que nuestro también favorito «Bangalore», se nos antoja recomendable.

Y no nos equivocamos. Comenzamos con unos bocaditos de bacalao con emulsión de jengibre, realmente exquisitos.

Seguimos (cómo no) con un curry Tikka Masala, de una cremosidad fascinante y en su punto de picor.

Terminamos con te como no podía ser de otra manera, servido con total respeto a los cánones.

El local cuenta además con una barra y sus mesas de aperitivo, así como una segunda planta con un salón decorado con el mismo gusto que la parte de planta calle.

En todos los espacios el ambiente cálido permite una estancia realmente agradable.

DÓNDE:

Flores de Alcachofa

Paseo de la Castellana 40

El Hombre Pez

C/ Velázquez 102

Un palacio para vivir

Visitamos hoy un palacio que realmente nos ha sorprendido. Prácticamente adosado al edificio más imponente del Palacio de Santa Cruz, pasa totalmente desapercibido.

Se trata del actualmente conocido como palacio de Viana, que hoy forma parte del Ministerio de Asuntos Exteriores, y que fue, durante los siglos XV al XVII, una de las más importantes residencias nobiliarias de la villa de Madrid.

Ubicado en lo que entonces eran los arrabales de Madrid, extramuros de la muralla árabe, junto a lo que entonces era el templo de Santa Cruz, está vinculada en sus inicios a la casa de Ramírez, muy vinculada a la casa de los Reyes Católicos, especialmente la esposa, Beatriz Galindo, conocida como La Latina, humanista y escritora, se dice que incluso maestra de la reina y sus hijos.

Podemos ver su escultura (bellísima) en la Puerta del Ángel de Madrid. Hablaremos del «Bruclin» madrileño en próximas entradas. El Palacio se ubicaba extramuros de la ciudad en una zona de cultivos y huertas de la familia.

Entramos al palacio por su patio de columnas, probablemente construido en la época en que pasó a manos del primer marqués de Viana, de quien tomó su nombre a partir de entonces. El tamaño y ambiente que se percibe nos permite pensar que es un palacio de dimensiones humanas, un palacio «para vivir». Lo que vemos actualmente se debe a posteriores reformas, pues apenas queda nada del original palacio del siglo XV.

Punto importante fue la reforma de 1920, adjudicada al arquitecto Valentín Roca, que recupera el estilo plateresco típico del siglo XVI, dejando un espacio de escaleras especialmente magnífico.

Salones varios se suceden en la galería superior del palacio, como el Salón Rojo, en el que podemos ver copias de autores tan conocidos como Le Brun o Madrazo. La mayoría de los muebles y adornos decorativos pueden verse actualmente en el Palacio de Viana de Córdoba después que el palacio se vendiera al Ministerio de Asuntos Exteriores y fuera utilizado para sus reuniones y como residencia del ministro.

Uno de los salones más interesantes es el de baile, decorado con tapices y espejos, con un espacio para la orquesta que en su origen estuvo decorado con angelotes, Venus y pinturas pompeyanas.

La galería de los bustos es otro de los espacios más llamativos debido a los medallones que lo adornan, envolviendo el patio interior.

Un palacio para vivir…

Una pequeña joya oculta en el centro de Madrid…

En el muro

Nuestro paseo de hoy nos lleva a un lugar donde se aúna la historia con la naturaleza, y que nos ayuda a volar bajo otros cielos, en otros momentos… el Parque Berlín.

Nada hay más bello que pasear en verde, disfrutando de los claroscuros que ofrece la intensa luz de Madrid. Un oasis en el barrio que permite el ejercicio, el paseo y la tranquilidad de un rato de lectura al sol.

El parque ofrece además algunas esculturas relacionadas con la cultura alemana, como la dedicada a Beethoven, donde se puede observar el busto del compositor sobre un piano, con las notas de su quinta sinfonía grabadas en la piedra.

La más llamativa de las esculturas es la del oso, figura que comparten las ciudades de Madrid y Berlín, presente en los escudos de ambas ciudades, y que es símbolo del hermanamiento entre ambas del que da fe este parque, inaugurado en 1967. Se da la circunstancia de que el escultor del oso berlinés, Antonio Navarro Santafé, es el mismo que el de la escultura del oso y el madroño de la madrileña Puerta del Sol.

Y como no podía ser de otra manera, el parque tiene su broche de oro en el pequeño estanque donde se ha colocado un trozo del muro de Berlín, derruido en 1989 tras 28 años de separar las dos zonas de Berlín que fueron repartidas después de la segunda guerra mundial entre las dos Alemanias : la República Federal, bajo los auspicios de Occidente, y la República Democrática, dominada por el bloque comunista.

Tres trozos de este muro de hormigón fueron regalados por la ciudad de Berlín a Madrid en 1990, conservándose desde entonces incluso con las pintadas originales, que como anécdota, estuvieron a punto de ser borradas por una tremendamente minuciosa empleada municipal de la limpieza.

Justo enfrente del parque vislumbramos la iglesia mexicana Nuestra Señora de Guadalupe, con su característica forma de sombrero mexicano, obra del arquitecto Félix Candela, español afincado en México como exiliado después de la guerra civil española.

La iglesia destaca por la afortunada mezcla del hormigón en las formas onduladas y en realidad el autor pretendió imitar la tienda del Encuentro del relato bíblico.

En el interior, destaca el manejo de la luz a través de las vidrieras.

Siguiendo con nuestro paseo de hoy por el barrio de Chamartín bordeamos el edificio del Instituto Santamarca, de estilo neomudéjar (muy de moda en los primeros años del siglo XX) adornado con toques neogóticos en ventanas y pináculos. Obra del prestigioso arquitecto Manuel Ortiz de Villajos, tuvo que ser interrumpido en varias ocasiones por falta de medios hasta su finalización como Fundación y asilo.

Desde ese punto comienza el barrio llamado Hispanoamérica, construido en su momento a las afueras de la ciudad con casas unifamiliares.

Aunque actualmente ha sido absorbido por la ciudad, sus calles ajenas al tumulto y al tráfico hace que la colonia sea hoy día una zona residencial privilegiada.

Pasear por sus calles parece llevarnos a otras ciudades de fuera de España, y el colorido de sus fachadas hace de este lugar un remanso de paz en medio de la urbe.

¡Hemos disfrutado mucho el paseo de hoy! No hay que viajar muy lejos para descubrir belleza…

DÓNDE:

Parque de Berlín

Avd. de Ramón y Cajal 2

Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe

Calle de Puerto Rico 1

Instituto Santamarca

Calle de Puerto Rico 34/36

Colonia Hispanoamérica

100 años de fondo rojo

Este año hubiera cumplido cien uno de los más grandes escritores que ha dado nuestro país: Miguel Delibes. Con este motivo, la Biblioteca Nacional nos ofrece una exposición muy recomendable.

En un espacio perfectamente iluminado, la muestra ofrece un recorrido por la vida y obra del genial autor vallisoletano, miembro de la Real Academia de la Lengua Española.

Novelista, Doctor en Derecho, periodista y ganador de múltiples galardones, como el Nadal, Príncipe de Asturias, Premio de la Crítica, Nacional de las Letras Españolas y el Cervantes, Delibes forma parte del universo más excelso de las letras españolas.

La exposición comienza con una aproximación a su familia, a su abuelo francés, su infancia en Valladolid, sus comienzos en el periodismo, con fotografías de su entorno y distintos vídeos donde sus hijos comentan sus libros favoritos del autor, así como las aficiones, todas vinculadas al mundo rural, que conocían de su padre.

Importancia fundamental en su vida y su obra tuvo su esposa, Ángeles, la famosa mujer de rojo que inmortalizaria en su obra «Señora de rojo sobre fondo gris» (que toma su nombre del cuadro de ella), una de sus más reconocidas obras, y la única que escribió directamente en homenaje a alguna persona.

Ángeles le regaló su primera máquina de escribir y le empujó a la escritura, le acompañó en su vida y obra durante quince años y le hundió en una tremenda tristeza cuando la perdió, demasiado pronto.

Alrededor de su mesa de trabajo, podemos ver distintos textos de sus obras, y escuchar la voz de distintos artistas que nos empujan a cerrar los ojos y viajar… Textos de «Los Santos Inocentes», «El Príncipe Destronado», los diarios…

Muchas de las obras de Delibes han sido llevados al teatro, y una parte atractiva de la exposición es la que habla de ellas.

Obras como «Cinco horas con Mario», maravillosamente interpretada por Lola Herrera (y también por Natalia Millán en otro momento) o la propia «Señora de rojo sobre fondo gris», cuyo papel de José Sacristán impactó fuertemente en el público (y que podremos volver a disfrutar el próximo año).

También el cine ha realizado grandiosas obras con la base de sus obras, como «Los Santos Inocentes», «La sombra del ciprés es alargada», y muchas otras, que forman ya parte, a día de hoy, del bagaje cinematográfico de nuestro país.

Su apasionado interés por Castilla y toda su problemática está clara en toda su obra, y el amor por ese entorno se refleja en cada una de sus palabras, como se puede ver en su «La sombra del ciprés es alargada», obra con la que ganó el Premio Nadal 1947 y que supuso el espaldarazo a su carrera.

Delibes escribía a mano, y una de las cosas más interesantes de las que podemos disfrutar en esta exposición es precisamente los manuscritos de sus obras.

Te entiendo maestro, a mí me pasa igual…

DÓNDE:

Biblioteca Nacional

Paseo de Recoletos 20-22

Madrid.

Hasta el 15 de Noviembre.

Letras que emocionan

En estos días diferentes que estamos viviendo la lectura se ha convertido en nuestra más preciada válvula de escape.



Comenzamos con «Reencuentro y un alma valerosa», de Fred Uhlman, por cuyas líneas nos deslizamos como si fuésemos del brazo de un amigo, porque éso es lo que este fantástico libro nos cuenta, la historia de un amor casi fraternal que se reencuentra con el otro en medio de la más complicada de las circunstancias. Tierno y duro a la vez, su lectura resulta emocionante.



«Los niños del borgo Vecchio» nos sumerge de lleno en uno de los barrios bajos de Palermo, describiéndonos de un modo magistral el modus vivendi de sus habitantes. A pesar de ello, la ternura y la belleza se dejan ver en cada rasgo de la pluma de Calaciura, con unos personajes que se adhieren a las almas sensibles.



Volver a los clásicos siempre es una buena opción. En este caso, acudimos a Henry James y su «Retrato de una dama», que nos describe magistralmente el ambiente de la época, introduciéndonos en la mente de una mujer enormemente atractiva.





Bárbara Pym ha sido um descubrimiento para mí. Una escritora importante, con una pluma atractiva y un sentido del humor que impregna todas sus historias, por muchas aristas que tengan. Una incursión en la mente femenina, con unas protagonistas de talante moderno envueltas en un ambiente retrógrado. Nos quedamos con ganas de más…



«La entrometida», de Muriel Spark,  presenta una original y divertida historia, que señala puntos incisivos, tan característicos en la obra (muy dilatada, por otra parte) y que combina la alegría de su lectura con la crítica más satírica. En esta ocasión, presenta una novela dentro de otra; la historia de una novelista que trata de terminar su obra bajo circunstancias adversas… Rocambolesca y divertida, hará las delicias del lector.

LEED, MALDITOS, LEED…