Comidas de amiguis.

No hay placer más satisfactorio que una buena comida con amigos, regada siempre con un buen vino. Y para eso, hoy vamos a visitar algunos sitios.


Empezamos por Taberna Silvela, que acaba de abrir sus puertas y queda claro que va a convertirse en un referente para los aperitivos del barrio.



Una barra para tomar un vino o un vermú acompañados de unas gildas, con algunas mesas para una comida más contundente.



Hoy vamos a probar varias de las especialidades, empezando por las patatas bravas, exquisitas, con ese punto de picor equilibrado tan difícil de conseguir en su salsa «chingona».



Seguimos con la estrella de la casa, los torreznos, acompañados de unos finísimos pimientos del Padrón.



Seguimos con croquetas de caña de lomo y tortilla de patata, con cebolla, de esas desestructuradas al estilo Betanzos… vamos, como a mí me gustan.





Como nos hemos propuesto probar todo lo que podamos, optamos por pedir una alcachofa a la plancha (de lo mejor para mi gusto), así como una ensaladilla rusa, pelín subida de sal.





Terminamos con una tarta de queso, digno colofón de una comida que empezó siendo uno de los típicos aperitivos madrileños.



Otro de los sitios que visitamos hoy es la marisquería Moreno, emplazamiento ideal para comer marisco sin vaciar exageradamente la cartera, comprándolo al peso o por bandejas.





En esta ocasión comenzamos con un pulpo a la brasa, bien pegado y acompañado de patata en su punto y una deliciosa mahonesa muy original.



Seguimos, como no podía ser de otra manera con marisco, una parrillada, de tamaño acorde con el número de comensales, con gambas, langostinos, cigalas, gamba roja y calamares. Si acompañamos con un verdejo, aún disfrutaremos más.



Para finalizar, compartimos un par de opciones: lo mejor es asomarse al carro de postres y elegir. En este caso, tarta de queso con chocolate y canoli siciliano (haciendo un guiño a nuestra  disfrutada Sicilia).





La tercera visita de hoy nos lleva a un lugar selecto, con una muy buena decoración y un producto de muy alta calidad, y la garantía del buen hacer al frente de la cocina de quien viene directamente de nuestro respetado restaurante Carbón Negro. Hablamos del restaurante Abrasa.



Característico de este restaurante es la parrilla. Una carta no muy extensa pero que ofrece opciones todas altamente recomendables, tanto por la calidad del género como por su cuidado tratamiento y presentación.



Comenzamos con aperitivos como buñuelos de queso Idiazábal, aguacate a la brasa con bonito acevichado y croquetas de txangurro, a cual más delicioso.



De segundo, unos optan por chuletón de carne de vaca vieja, a la brasa, como es de rigor en una casa con este nombre.



Otros, lubina a la espalda, altamente recomendable escoger el pescado de la lonja del día, fresco no, lo siguiente.



Rematamos la comida con uno de sus postres caseros: en este caso una tarta árabe.



Como colofón a esta fantástica comida, un chupito de vodka bien frío, invitación de la casa, que claro, aquí tenemos la suerte de contar con el exquisito servicio de nuestro amigo Ángel.



¿Hay algo mejor que una mesa con buena comida, buen vino y rodeada de buenos amigos? Sin duda no.

DÓNDE:


Taberna Silvela

C/ Francisco Silvela 73

Madrid

Marisquería Moreno

C/ Cartaya 6

Mostoles (Madrid)

A Brasa Restaurante

Plaza de la Moraleja

C/ de la Estafeta 2

Alcobendas (Madrid)

Invierno en la terreta V. Callosa y Altea la Vella.

Hoy vamos a dejar la costa y a adentrarnos en la sierra de la Marina Alta, que también tiene su aquel.



Y hemos empezado en Callosa d’en Sarriá, población eminentemente agrícola, rodeada de plantaciones de níspero y cítricos, cuyas lonas de cobertura le dan un aspecto futurista al paisaje.



Callosa tiene aún en su centro histórico parte de su estructura medieval, con sus características calles estrechas y empinadas, con algún resto de muralla.



Impone la fachada de su iglesia de San Juan Bautista, de estilo a caballo entre el Barroco y el Renacimiento. Su grandiosidad renacentista contrasta con su cúpula de azulejos azules, tan típica de la zona alicantina.



En su interior destaca el órgano barroco, que aún se utiliza en conciertos.



Otro de los atractivos de Callosa es el llamado Poador, antiguo lavadero y abrevadero del siglo XVIII, actualmente restaurado.



Pero sin duda por lo que más se conoce a la población son las Fuentes del Algar, a tres kilómetros de Callosa,espectacular paraje natural de gran riqueza ecológica y perfectamente conservado.



El espacio quizá resultaría más atractivo si no hubiera tantos locales enfocados al turismo alrededor, restaurantes y espacios para aparcar coches, aunque también es verdad que se ha convertido en un espacio ideal para pasar un buen día de familia.



La visita consta de un trayecto de 1,5 km. a lo largo del cauce del río Algar, que permite ver las cascadas y cuevas que se han formado en la roca caliza.



Cerca también encontramos el Castillo o Fuerte de Bernia, cuyos restos pueden verse en las estribaciones de la sierra de Bernia, y desde donde disfrutamos de unas fantásticas vistas de Callosa.


Dejamos a un lado Callosa para adentrarnos en Altea la Vella, pequeña población de enorme encanto, con un pequeño centro histórico de casas blancas coronadas por la Plaza de la Iglesia.



Un paseo agradabilísimo, un lugar sorprendente y desconocido, eclipsado por la fama de su homónimo Altea, la población costera.



Visitamos la Font del Garroferet, situada en las faldas del monte y conocida desde el siglo XVI, famosa por sus buenas aguas y que está presidida por una piedra grabada con el año de la construcción de su forma actual, 1884.



La borrasca «Gloria» nos ha dado la opción en estos días de ver las pequeñas cascadas que forma el agua al descender.



Disfrutamos además en el paseo de la belleza de los naranjos con su fruta recortados contra ése azul blanco de la terreta.



¡Bello lugar al que volver sin duda!

Invierno en la terreta IV. Arriba y abajo, Teulada y Moraira.

Hoy nuestro paseo se divide en dos, arriba y abajo.



Empezamos en Teulada, en su parte más alta, donde encontramos el casco antiguo coronado por su iglesia-fortaleza de Santa Catalina. Construída en el siglo XVI, llama la atención por su aspecto medieval. De estilo renacentista con toques góticos, cuenta con una torre campanario de 30 metros del siglo XIX, y fue utilizada como fortaleza contra los ataques de los piratas berberiscos.



A su lado, la pequeña ermita de la Divina Pastora, de estilo barroco con portada renacentista y culminada con una típica cúpula de tejas verdes.



La plaza donde encontramos estas dos  iglesias destaca por sus elegantes casas, con sus preciosas puertas de madera labrada, elemento que encontramos en todas las poblaciones  de la zona.







Importante para la historia de Teulada fue la llegada de San Vicente Ferrer, en cuya ermita nos paramos para disfrutar de un paseo por el entramado de callejuelas del centro de este encantador pueblito.



No podemos despedirnos de Teulada sin hacer una visita a alguna bodega, pues estamos en uno de los centros vinícolas de la zona.



En esta ocasión nos acercamos a la cofradía para hacer acopio del delicioso vermú de la casa, que, junto a la famosa mistela, son las especialidades de la casa.





Aunque de Moraira (nuestro sitio fa
vorito en la terreta) ya hemos hablado en otras entradas, hoy bajamos desde Teulada porque cada día descubrimos algo nuevo.



Hay que destacar que ambas poblaciones, Teulada y Moraira, comparten el Ayuntamiento, y que más de la mitad de sus habitantes son extranjeros, lo que da idea de lo plácida que puede ser aquí la vida cuando muchos europeos la eligen como sitio donde pasar gran parte del año.



Su tradición marinera y su torre vigía nos hablan de un pasado indisolublemente unido al mar, donde  barcos de pesca y deportivos se unen en una emotiva oda al azul.





Pero no todo es tradición en Teulada/Moraira. Éste último nos ofrece tiedas de lo más interesante en cuanto a moda, con representación de las firmas más importantes.



Además, su moderno auditorio, inaugurado en 2011, obra de Francisco Robado (según muchos el sucesor de Rafael Moneo) y que ha recibido el prestigioso premio del Real Instituto de Arquitectos Británicos.



Para terminar hoy, nos detenemos a refrescarnos en una parada obligatoria para moteros, en la carretera que une Moraira con Javea.



El establecimiento, donde lo mismo puedes comprar una moto que tomarte una pinta, merece una visita.





¡¡Disfrutad del paseo!!  ¡¡Hasta pronto!!

DÓNDE:

American Bike Rental Bar

Carretera Moraira-Teulada 119

En el lugar de la bohemia

Hoy vamos a recordar uno de los paraísos de la bohemia de los años sesenta/setenta: Altea.



Altea es un pueblo blanco, dividido en dos por la carretera que le une a Benidorm y Calpe.



En su parte de abajo, casas y calles tradicionales al pie de la subida al casco antiguo, aceras enmarcando la carretera con tiendas de diseño a uno y otro lado.



En el paseo marítimo, por un lado una gran diversidad de terrazas para disfrutar de todo tipo de consumiciones. Por el otro, la playa.



Si bien ésta es de piedra, su blancura y las vistas que ofrece del cercano peñón de Ifach, hace de este lugar un reducto encantador.



Nos encantan los espacios que Altea ofrece: gastronómicos, de moda…. un agradable paseo a cualquier hora.




Y subiendo nos encontramos con el casco antiguo, encantador lugar de empinadas calles repletas de atractivas tiendas.




La decoración de los espacios es colorista y atractiva, haciendo del paseo un trayecto muy agradable.



Al fondo vislumbramos la cúpula de azulejos azules, característica de toda la Costa Blanca.



Y llegamos a la Plaza, donde nos detenemos a contemplar las tejas de la iglesia.



Al otro lado, el famoso bar La Mascarada, cuyo propietario ha recorrido el mundo coleccionando máscaras que ha colocado en sus paredes.



Al lado de la plaza, un mirador nos ofrece vistas espectaculares del puerto de Altea, la parte baja del mismo y hasta la silueta lejana de los altos edificios de Benidorm.



Las calles del casco antiguo de Calpe, con sus cuestas interminables, son  especialmente recomendables en las noches de verano, cuando sentarse a tomar algo al aire libre es un verdadero placer.




Espacios gastronómicos, tiendas de moda, galerías de arte se suceden sin solución de continuidad haciendo el paseo muy entretenido.



En esta ocasión decidimos dejar Altea para comer en la Marina Greenwich, a mitad de camino entre Altea y Calpe.



Las vistas de la costa nos obligan a hacer una parada para cerrar los ojos y disfrutar de la visión del mar.



Nos detenemos en el Bay Club para tomar un refrigerio.



Desde allí disfrutamos del mar y de los barcos, mientras picamos un pulpo a la brasa y unas almejas a la marinera.




Es un sitio «cool», tanto para comer ligero como para el aperitivo o la copa nocturna.



Tomamos un rato de sol, montamos en moto acuática o esperamos que el sol caiga.



Con el ocaso nos dirigimos a Playa L’Olla, también en Altea, desde donde despedimos un día bueno, uno cualquiera de los que pasamos en la terreta.



Una inmensa paz interior nos invade en este lugar, entre Altea y Calpe….

Ronda de vinos III

En nuestra continua búsqueda del sabor perfecto nos encontramos con varios vinos. Como andamos por la terreta, vamos a empezar por unos descubrimientos hechos en la zona.




Empezamos por un blanco de la zona, el Fusta Nova, de la bodega Vicente Gandía, de uva Moscatel, Macabeo y Chardonney. Un vino aromático y afrutado, fácil de beber.



También de la zona valenciana destacamos Ostras Pedrín, apuesta personal del enólogo de 
las bodegas de Vicente Gandía, que trata con este producto de dar valor a la variedad Verdosilla, creando un vino fresco ideal para arroces y pescados.




Una espectacular opción es el Go de Godello, de la bodega Pago del Vicario, 100% Godello, plenamente extendido en la zona de León. Destaca en este vino el aroma frutal y sobre todo el regusto largo que proporciona, fruto quizá de su paso por barrica en lías.




En las bodegas Pago del Vicario nos encontramos con un blanco de uva tinta, Tempranillo, con una agradabilísima mezcla de sabor dulce frutal con seco de hierba, de regusto largo. Un vino que marida igual de bien con ensaladas, pescados o carnes.






Las bodegas de Vicente Gandía nos ofrecen un cava realmente exquisito: El Miracle. Interesante exponente de los cavas que se están haciendo en la zona valenciana, este vino espumoso realizado con uva Macabeo y Chardonnay no tiene nada que envidiar al mejor champagne. Mención especial en esta ocasión a esta bodega, premio a la mejor bodega internacional en 2014 en el concurso de Viena.




También en la terreta encontramos este vermú artesano, de la bodega San Vicente Ferrer de Teulada, localidad famosa por su moscatel. Se trata de un vermú artesano, realizado a través de la maceración de uva moscatel mezclada con hierbas de las sierras de la Marina Alta, lo que le da ese particular aroma y sabor.




Procedente también de bodegas Pago del Vicario, destacamos hoy el Merlot dulce, ideal para el acompañamiento de postres, con un rojo intenso a la vista y un intenso aroma.




Por completar el espectro, apuntamos un vino tinto, de la denominación de Toro (una de mis favoritas), de la bodega Maurodos, un Toro moderno, fácil de beber, con taninos suaves y color intenso. En boca es frutal con toques minerales.




Y hoy termino con un vino muy especial: el de mi amigo Guillo, mexicano de origen y de reconocido amor por España, de cuyas viñas en Terra Alta surge Mon Mas, un proyecto sorprendente, de uva Garnacha, agradabilísimo de tomar.

Con este nuestro vino alzo mi copa y brindo por todos vosotros…. «una copa de vino es un rato de buen vivir».

Pequeños Paraísos

Hoy queremos hacer un homenaje a esos pequeños paraísos de la terreta que por causa de la borrasca Gloria se han visto casi destrozados. Lugares que nos ofrecen paisajes de ensueño y paz, sobre todo paz, fuera de la temporada de verano: las calas entre Calpe y Moraira.


Nuestra primera parada en este recorrido es Cala Fustera, pequeña cala con infraestructura de playa, donde encontramos un chiringo altamente recomendable: el Mandala, de regusto oriental.



Sus paredes blancas y escultura de Buda nos introduce en un mundo relajante, ideal para pasar un día tranquilo y reposado.






Seguimos nuestra ruta hasta Els Pinets, agreste paraje sin ninguna infraestructura playera, pero ideal para disfrutar de unas impresionantes vistas del Peñón de Ifach y los montículos rocosos que hacen de este trayecto un atractivo paisaje.




Nuestra próxima parada es Cala Advocat, donde podemos disfrutar de un especial color de mar, con una transparencia sin igual.



La instalación de una escalera permite disfrutar de la cala como si de una piscina se tratara, contando también con una pequeña playita de arena.



Las vistas desde este paraje son espectaculares, y durante el verano se instala el chiringuito L’Ericó, del que hablamos en una entrada anterior y que ofrece una atractiva carta para comer o disfrutar de un combinado.



Encontramos a continuación la cala Baladral, en la que unas escaleras nos conducen a una pequeña cala de piedra.



En su parte superior, una explanada nos permite disfrutar de unas vistas extraordinarias a ambos lados de la cala, entre construcciones de piedra perfectamente integradas en el paisaje.



En la explanada se abre en verano un chiringuito, el Olalá, agradabilísimo lugar donde tomar algo bajo sombrillas de paja disfrutando de vistas sin igual.






Pasado el centro de Moraira, paramos en Cala Portitxol. Nos sentamos en unos bancos estratégicamente colocados de forma que nos permiten disfrutar de unas maravillosas vistas al peñón de Ifach y Calpe al fondo, con el puerto deportivo de Moraira en primera línea.




Por otro lado, se desarrollan por el acantilado una serie de construcciónes en perfecta armonía con el entorno, haciendo del lugar algo especial.








Una escalera nos dirige hacia un balcón natural desde el que se contempla todo Moraira, tanto el puerto como el pueblo.






!!Bello lugar donde los haya!!




Nuestra última parada es El Portet, uno de mis lugares favoritos, por su tranquilidad, su aire tradicional con sus barquitas de pesca y paseo con casas porticadas.






Una pequeña playa de arena proporciona un entorno encantador, con la terraza del pequeño bar El Racó, donde beber o picar algo con la silueta del peñón en lontananza.




Es un lugar acogedor, desde donde recuperar esa paz que siempre necesitamos.






Un pequeño paseo nos lleva hasta el restaurante La Dauphine, con terrazas espectaculares y cocina sofisticada (hablaremos de él en otra entrada).




Hoy comemos en el restaurante El Portet, lugar famoso por sus arroces, sus zarzuelas de pescado y cuyo trato de sus empleados es impecable.







Desde sus grandes ventanales, las vistas hacen de la comida un momento de lo más agradable, sobre todo si optamos por unos fresquísimos pescaditos.




La tarde cae y la disfrutamos, pensando en los rincones tan especiales que hemos visitado hoy.




Hay lugares que siempre nos pertenecen….




Espero de verdad que muy pronto todos estos maravillosos paisajes vuelvan a su ser y que podamos volver a disfrutarlos…. Naturaleza, ¡¡¡danos una tregua!!!

De mercadillo

Hoy vamos de mercadillo. De esos mercados que aúnan el gusto por las antigüedades con las delicatessen del lugar.



Por eso nos dirigimos al mercado del Riu Rau, en la pequeña población de Jesús Pobre, una pequeña entidad local de Denia, donde se aprovechó una construcción tradicional rehabilitada: el Gran Riu Rau del Senyor de Benissadeví.



Un riurau es una construcción característica de la zona de la Marina Alta que se utilizaba para el secado de la pasa proveniente de la uva, producto estrella del comercio de la zona.



En semejante entorno, y dado que con la competencia de la pasa de Corinto la uva de la zona se empezó a utilizar para la producción de vino o como uva de mesa y por tanto la función para la que el riurau fue concebido desapareció, se empezó a desarrollar un mercado de antigüedades y artículos de segunda mano.



Dentro del edificio, se ofrecen actuaciones musicales variadas en directo, así como la posibilidad de degustar productos de la zona.



Toda la zona se convierte en mercado, donde acuden productores agrícolas para ofrecer frutas, verduras, vinos y comidas típicas de toda la Marina Alta.



Encontramos también piezas artesanales de ropa y calzado, siempre desde el punto de vista de la ecología y el trabajo a mano.



Una sucesión de tenderetes de cerámicas, piezas de cuero y artículos decorativos se suceden entre los edificios de la población, que destacan   por su pulcritud y limpieza.



Entre los puestos, los vecinos y visitantes del mercado tenemos la opción de sentarnos un rato a tomar algo, comer o simplemente descansar.



En la plaza principal encontramos
un mural colorista con mensaje feminista.



Nos ha impresionado este pequeño rincón, de encantadoras casas, cuidadísimas, y rodeado de bellos paisajes, de viñedos y montañas.



DÓNDE:

Mercado del Riurau

Carrer Diagonal 2

Jesús Pobre

Denia

CUANDO:

Todos los domingos por la mañana.